Cómo salir a la hora sin morir en el intento

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Convierte en hábitos diarios aquello que haces cuando sabes que “tienes que” salir a la hora sí o sí

Y es que la fuerza de voluntad reduce tu energía, pero los hábitos interiorizados, no. De ahí la importancia de la constancia a la hora de crear hábitos saludables; una vez integrados, no desgastan. Si te acostumbras a salir a la hora, cada vez te costará menos; si te habitúas a ser asertivo, llegará un momento que te saldrá natural; y así con cada nuevo hábito.

Yo te animo a observar qué haces los viernes para salir a la hora, o cómo te organizas la última semana antes de vacaciones para terminarlo todo, o qué tienen en común los días en que sales a la hora. Y aquello que encuentres repetido, podrás probar a integrarlo en tu día a día a ver qué pasa. Tú eres tu mejor ejemplo a seguir.

Ese 20% que te dará el 80% de resultados

En una jornada laboral, hay muuuuuuuchas cosas que podemos o “tendríamos” que hacer, pero no todas son igual de importantes. Probablemente haya un 20% de todas tus tareas que te lleve a generar el 80% de valor añadido, así que la clave está en identificarlo y centrarse en ello para acabarlo cuanto antes y asegurarte salir a la hora (primero lo primero).

“¿Qué es LO ÚNICO que podrías hacer ahora que haría que todo lo demás fuera más fácil o innecesario?”

Gary Keller, “Lo único

El 20% de esfuerzo que te reporta el 80% de resultados

Salir a tu hora no siempre depende de ti… ¡pero casi siempre!

Tú decides tus límites. ¿Por qué crees que los estudios demuestran que las madres trabajadoras son más productivas que las que no tienen hijos? Pues porque las primeras tienen sus prioridades muy claras, y tienen una muy buena razón para concentrarse en lo más importante durante su jornada y así poder salir pitando a su hora. ¿Qué te impide seguir su ejemplo y encontrar tu “muy buena razón” para salir a la hora? ¿Culpabilidad, miedo, apatía, victimismo, vacío, incertidumbre…? Te animo a rascar bien la respuesta a esta pregunta y ver si te compensa agarrarte a ello.

Claro que puede haber algo excepcional que te impida cumplir tu horario algún día, pero si acabar tarde es la norma general, el cambio depende de ti:

  • prioriza
  • pon en valor tu tiempo libre,
  • mejora tu productividad durante la jornada, minimizando las interrupciones y maximizando tu concentración entre otras cosas,
  • entra puntual,
  • ponte una alarma poco antes de la hora para ir cerrando temas,
  • y entrena tu asertividad 🙂  

Y tú, ¿qué hábito estás dispuest@ a integrar en tu jornada laboral para una mejor conciliación?

Gracias por compartir este artículo si te ha gustado 🙂