De la productividad a la happyctividad

Porque no es lo mismo enfocarnos en “hacer” que en “disfrutar de lo que hacemos” – la productividad sin felicidad tiene fecha de caducidad.

¿Conoces a alguna persona o equipo que sea productivo (haga mucho), pero no parezca disfrutar de lo que hace? A veces, estamos tan ocupad@s siendo productiv@s, que ni siquiera nos planteamos si estamos dedicando nuestro tiempo y energía a lo que nos hace felices. De ahí, que en happyctivity insistamos en preguntar el “para qué” de lo que hacemos – revisar el valor que nos aporta aquello a lo que dedicamos nuestro día.

Happyctividad = Felicidad x Productividad

(H = F x P)

Si tu KPI de la happyctividad es negativo, estás a tiempo de darle la vuelta antes de que se note en el rendimiento o salud tuy@ o de tu equipo. Y si la fórmula te da un resultado positivo, enhorabuena por ese rendimiento en aumento exponencial, ya que la felicidad y la productividad se retroalimentan mutuamente.

Así, lo más novedoso de esta fórmula es la posibilidad de anticipar problemas futuros de productividad cuando ésta aún es positiva; y es que, por muy alta que sea la productividad, si la felicidad es negativa, la happyctividad lo será también. Del mismo modo, una baja productividad también acaba minando la felicidad de cualquiera.

Happyctividad en empresas

El beneficio de este nuevo KPI para las empresas es muy relevante, pues les permite anticiparse y evitar los altos costes derivados de bajas por enfermedad o dimisión, además de los generados por el bajo rendimiento, desmotivación y absentismo.

Según datos publicados por la Red Española de Empresas Saludables, las personas felices son un 10% más productivas de media, permanecen el doble de tiempo en sus tareas, tienen un 65% más de energía, faltan un 10% menos, trabajan mejor en equipo, son más creativos, estratégicos e innovadores y son más adaptables y abiertos a nuevos retos.

¡Echa cuentas! 🙂

Happyctividad en la vida

Vida no hay más que una, y no sabemos cuánto dura. De ahí, la importancia de cuidar nuestra propia happyctividad, preguntándonos por la satisfacción de cada cosa que hacemos, y enfocar nuestra energía y tiempo a lo que más valor nos proporcione. ¡Ojo! La happyctividad no es incompatible (en absoluto) con hacer cosas por los demás; la pregunta no es para quién, si no para qué hacemos las cosas – asegurando una alineación con nuestros valores y propósito vital.

Lo que vale no es tu tiempo, sino lo que haces con él