El peligro del “No tengo tiempo” es creérselo

Creencias del tipo “No me da tiempo”, “No me da la vida” o “No puedo llegar a tiempo” pueden convertirse en potentes frenos para ti

  • ¿Para qué no tienes tiempo? A algo estás dedicando tus 24 horas diarias.
  • ¿Quién no te da tiempo? ¿Quién te lo puede dar?
  • ¿Qué es lo que no te da la vida, y qué sí te da?
  • No puedes llegar a tiempo ¿o no es tu prioridad?

En definitiva, nos decimos (¡y decimos) frases que no son ciertas 100%, pero nos las acabamos creyendo y quitan nuestra responsabilidad sobre el uso de nuestro tiempo. Y aquí la cuestión es cómo actúa en ti esa falta de protagonismo:

  • Si pensar que no tienes tiempo, te permite ser y estar feliz y en paz, no hace falta que sigas leyendo porque, pensar así, te empodera y potencia.
  • Si, por el contrario, pensar así limita tu crecimiento o te impide cumplir algunos sueños, este artículo puede interesarte.

Y es que, a veces, pensar que no tenemos tiempo se convierte en profecía auto-cumplida – pues actuamos como si no lo tuviéramos. Del mismo modo, pensar que tenemos tiempo por poco que sea, nos da la opción de utilizarlo.

Aunque las circunstancias influyen, no deciden salvo que tú las dejes.

«La vida es 10% lo que sucede y 90% el cómo reaccionar ante ella»

Charles R. Swindoll

Cuando la única opción es que te dé tiempo

¿Te ha pasado que cuando las cosas tienen que hacerse sí o sí, las cosas acaban saliendo, y no necesariamente con menos calidad? Muchas veces es cuestión de foco, priorización y una clara distinción entre lo que es urgente y lo que es importante.

Cada vez escucho más ejemplos de primera mano que lo corroboran y, de hecho, los estudios lo demuestran. Se ha comprobado que la mayoría de madres trabajadoras son más productivas que las que no lo son. También está demostrado que los viernes somos más productivos aun saliendo antes de trabajar. Y un reciente estudio ha revelado que hacer deporte hasta 4 días a la semana, puede aumentar hasta un 300% el rendimiento laboral del individuo.

Por tanto, identifica aquello que quieres hacer sí o sí, y a por ello, porque probablemente el momento perfecto y súper ideal no llegue jamás 🙂

No subestimes la importancia de lo que dices o te dices

Te animo a volverte más impecable con tu lenguaje, cuestionando la certeza de lo que dices – con honestidad; y entonces descubrirás su magia.

  • ¿No tienes tiempo, o tienes otras prioridades?
  • ¿No te da tiempo o no te dasssss tiempo?
  • ¿No te da la vida o te da para otras cosas que te aportan más?
  • ¿No puedes llegar a tiempo o has preferido no llegar a tiempo?

Nunca es tarde para tomar las riendas, responsabilizarnos de cómo vivimos nuestra vida, sentirnos protagonistas y asumir nuestras decisiones – sólo entonces actuaremos con consciencia, en la dirección que más nos convenga.

Y entonces podremos empezar a convertir las peores circunstancias en las mejores posibles.