La Ley del Mínimo Esfuerzo

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Esta ley es la que gobierna nuestros actos, la que nos pide levantarnos unos minutos más tarde, la que nos dice que mejor en el sofá que arreglando el armario, la que nos incita a la procrastinación continua en lugar de llevarnos a hacer lo que sabemos que «debemos» hacer.

Hacer lo mínimo de lo mínimo

Nuestro cerebro está entrenado para gastar la mínima energía, para hacer lo mínimo posible. No pretendas luchar con miles de años de evolución porque tú no eres diferente. No quieres trabajar, no quieres esforzarte, no quieres hacer nada de nada. Eso es normal. Si haces muchas cosas, es porque sabes motivarte o, al menos, has entrenado tu fuerza de voluntad para vencer la pereza, pero no hace falta esforzarse tanto, sólo debes configurar tu entorno.

Si es que ya lo dicen nuestros padres, este niño quiere que se lo den todo regalado, no quiere esforzarse. Y nuestros padres no nos mentían.

¿Ley del Mínimo Esfuerzo o Pereza?

La ley del mínimo esfuerzo consiste en que, ante varias opciones, elegiremos la que implique el menor gasto de energía posible.

Y pensamos que somos vaguetes, y pensamos que ya se nos pasará, que estamos atravesando una mala racha, un mal momento. Y las rachas, los momentos, la vida, pasa… y seguimos ahí, en el sofá, en nuestra procrastinación, en nuestra desidia… Son las leyes de la naturaleza las que mandan, y contra eso en concreto, poco podemos hacer. 

La tecnología y la Ley del mínimo esfuerzo

¿Para qué ponerme a estudiar si puedo ver vídeos interesantísimos en  Youtube? ¿Para qué salir a la calle si puedo ver lo que comparte mi gente en FaceBook? ¿Para qué llamar a un amigo si puedo chatear por Whatsapp con él? ¿Para qué cocinar si puedo usar JustEat?

La tecnología ayuda a hacer lo mínimo posible; llegará un momento en que bastará pensar en algo para tenerlo… 

Pero aún tenemos solución. ¡Hay esperanza! y está más cerca de lo que pensamos: está en nuestro entorno (y en nuestras manos).

entorno facilitador

Configura tu alrededor para que sea un entorno facilitador – Póntelo fácil

Imagina por un momento que, cuando te levantases, ya tuvieses el café puesto, el desayuno medio preparado, una alfombrilla en el suelo para hacer ejercicio, un audio para meditar, un libro para leer… Imagina llegar a trabajar y tener el ordenador con tu agenda actualizada para hacer lo que tienes que hacer, el escritorio ordenado, tu móvil en silencio para que no te moleste nadie, una música suave para amenizar tu jornada. Además, imagina contar con la comida preparada sólo a falta de calentarla, las zapatillas y la indumentaria para hacer deporte encima de la silla para poder salir pitando justo después de trabajar, la frutería de tu barrio abierta justo enfrente de tu casa al volver de hacer deporte y así poder comprarte una ensalada. Y ahora imagina volver a casa y tener la bañera con los artilugios para bañar a tu niño y ponerle la cena, que ya estaba medio preparada, y finalmente ahí está tu ropa de noche, justo al lado de la cama, con la tele programada para que apague a los 30 minutos y así quedarte dormido. ¡Sería alucinante, ¿no?!

Entonces…¿a qué esperas? Si configuras tu entorno para que todo sea más fácil, podrás aplicar la ley del mínimo esfuerzo con el mínimo esfuerzo posible, y todo será realmente más fácil. Casi sin darte cuenta, estarás dejando de procrastinar. 

A partir de ahora, fíjate en lo que necesitas en tu entorno para hacerte las cosas más fáciles y ve configurándolo, poco a poco, para que te sea favorable.

¡Simplifica tu día a día!

«Cuanto menos te esfuerces, más rápido y poderoso serás«

Bruce Lee

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