Lo bueno de los días malos

Aceptar la tristeza, el miedo o la ira como emociones necesarias y útiles, te ahorrará tiempo y energía.

 

Pretender estar felices en cada momento puede causarnos una gran insatisfacción y, por tanto, un derroche de tiempo y energía. ¿Cuánto tiempo y energía has dedicado tú a preocupaciones, agobios y lamentos varios? Probablemente, mucho, ¿verdad? Yo, también. La tristeza y demás emociones consideradas “negativas” se pueden convertir en un gran ladrón de tiempo si no las sabemos gestionar. Sin embargo, podemos convertirlas en grandes oportunidades de aprendizaje y/o productividad si las prestamos la atención que reclaman; artistas como Alex Ubago han sabido sacar partido a su tristeza, otra mucha gente ha sabido alcanzar el éxito a partir de una crisis personal, y en general, está demostrado que las personas con mayor gestión emocional llegan más lejos. Soy plenamente consciente de la dificultad de este giro de actitud (de hecho, a mí aún me queda camino por delante para conseguirlo), pero sí que veo grandes beneficios en mis avances. Cuanto menos me resisto a los días “malos”, menos “malos” los veo y menos duran – aprovecho a cuidarme más, a escuchar esas emociones y gestionarlas lo mejor que puedo, y a avanzar en tareas poco exigentes o muy entretenidas (re-planificando las demás).

Y tú…¿qué tal afrontas los días en los que predominan emociones como la tristeza, la ira o el miedo?

Información sobre inteligencia emocional y consejos para gestionar nuestras emociones hay por todas partes… Yo te animo a que vayas probando diferentes maneras de vivir tus días «malos» con mayor serenidad y menor derroche de tiempo y energía, hasta que encuentres lo que a ti te funcione mejor en cada momento. No hay una fórmula de éxito generalizado pero sí que te adelanto 2 cosas:

  1. Todas las emociones aparecen para algo, y descubrirlo supone un gran avance
  2. Tu determinación, persistencia y creatividad serán determinantes en la duración e intensidad de esos días «malos»

Así que… ¡ánimo y a practicar!