Otra vez es lunes, ¡yuujuuuu!

La motivación empieza por ti: auto-motivación Vs quejas.

 

¿Imaginas unas gafas que enfocasen lo positivo de tu alrededor? Hay personas que ya las usan; personas que en vez de quejarse por lo que les falta, agradecen y disfrutan de lo que tienen. Sí, sí, esas personas también tienen un jefe o jefa inflexible, o un sueldo menor que el de mercado, o un trabajo estresante, pero, mientras luchan por cambiarlo (o aceptarlo), prefieren centrarse en las razones por las que siguen yendo cada día: la oportunidad de seguir manteniendo su casa en propiedad, o dar una buena vida a su familia, o mejorar CV, o pasar tiempo con sus colegas de oficina, llevar una vida determinada, o lo que sea. Y ese optimismo les lleva a estar más motivados y, por tanto, ser más productivos.

Salvo que estés en proceso de cambio, tu trabajo actual debe de tener algo positivo que pesa más que las razones para dejarlo. Y lo bueno de identificarlo es que te lo vas a poder recordar cuando las quejas aparezcan; eso es lo que se llama auto-motivación. Es cierto que, en general, solemos tener buenas razones para quejarnos de falta de motivación laboral (¡externa!), pero si esperamos a que esos factores externos cambien, ¡dejamos nuestra motivación al azar! Si aprendemos a auto-motivarnos, nuestra felicidad sólo dependerá de nuestra actitud.

Por supuesto, puedes hacer lo que esté en tu mano para cambiar aquello que no te satisface a día de hoy, y ojalá lo consigas. La auto-motivación no es incompatible con eso, no se trata de resignarnos con lo que tenemos, sino de garantizar nuestra satisfacción interna, pase lo que pase con nuestras batallas externas.

¿Cómo auto-motivarte?

 

Lo primero es tomar consciencia de PARA QUÉ trabajas en donde trabajas (lo que da sentido a tu trabajo) y tenerlo siempre en mente para recordárselo a nuestras quejas cuando aparezcan. Por ejemplo, cuando escuches esa vocecita que te dice “qué pereza, lunes otra vez”, recuérdate para qué firmaste ese contrato de trabajo, estírate (la postura hace milagros) y dale un giro a tu actitud, porque en realidad tienes la suerte de “tener que” ir a trabajar ese nuevo lunes, ya sea para pagar tus facturas, para afrontar nuevos retos laborales, sacar sonrisas a tus clientes, ver a tus colegas o lo que sea que te motiva a seguir yendo a trabajar. Como ves, no hace falta que sea el trabajo de tus sueños para que te satisfaga.

Otra manera de auto-motivarte es poner en valor tus funciones, fijándote en el fin último de las mismas. Si por ejemplo trabajas como recepcionista, de ti depende la primera impresión de cualquier potencial cliente/proveedor/trabajador. Si trabajas en informática, cada día haces posibles nuevas ventas que mantienen los puestos de trabajo de toda la plantilla. Al final, tu trabajo va a consistir en lo mismo, pero tu actitud y satisfacción lo cambiarán completamente.

Finalmente, a cada persona le pueden funcionar diversas técnicas de auto-motivación, como agendarse experiencias de disfrute después del trabajo, hacer deporte al mediodía, o escribirse listas de tareas muy troceadas (por la satisfacción que produce ir tachándolas al completarlas). Te animo a que averigües las tuyas y las pongas en práctica, ya que la motivación –  como la forma física – requieren entrenamiento regular.

Y ahora…, ¿qué te impide cambiar de gafas para mejorar tu vida?