¿Procrastinar es bueno o malo?

Según la RAE, procrastinar significa «diferir o aplazar», lo cual podrá ser beneficioso o nocivo en función de sus causas y sus consecuencias.


No es lo mismo aplazar por pereza, miedo o exceso de confianza, que aplazar por una buena re-priorización, o para ganar eficiencia. Tampoco es lo mismo retrasar algo urgente y vital generando algún coste, que dejar una tarea importante (pero no tan urgente) para el día siguiente por el bien del resultado final.

El Doctor Piers Steel en su libro Procrastinación, analiza por qué dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy. Y destaca 3 causas:

  • La falta de motivación o baja confianza de logro (vamos, el aburrimiento, pereza y/o miedo)
  • La impulsividad, que lleva a encontrar siempre algo mejor que hacer, ya sea por ser a más corto plazo o porque sus resultados sean más inmediatos (o sea, la impaciencia y/o dispersión)
  • Y el exceso de tiempo o confianza para hacerlo, que lleva a retrasar el comienzo o ralentizar la ejecución en general (nos mola el riesgo, y además se nos olvida que el tiempo vuela).

En estos 3 casos, efectivamente la procrastinación puede ser limitante, especialmente si lo perpetuamos en el tiempo. Una solución 3×1 sería dividir la tarea que procrastinamos en retos asequibles y diarios; así confiaríamos más en lograrlo y avanzaríamos cada día con logros inmediatos. Piénsalo… ¿afrontarías igual el propósito de perder 6 kilos en 3 meses, que 500 gramos esta semana o 100 gramos hoy?

Beneficios de procrastinar

¿Cuándo procrastinar puede ser beneficioso? Cuando la decisión de aplazar se tome conscientemente en base a una buena razón, y no a una simple justificación; ésta es la llamada procrastinación activa. Por ejemplo:

  • Puede surgir un imprevisto cuya urgencia sea mayor que las de la tarea programada, y no lo puedas delegar en nadie.
  • O te llegado el momento de ponerte con la tarea programada, te das cuenta de que mañana vas a poderla hacer con mayor productividad, ya sea por:

–  tu estado emocional

–  tu nivel energético

–  un bloqueo creativo o mental

– que mañana tendrás apoyo externo o algún recurso material que hoy no tienes

– que hoy hay obras de mantenimiento en el edificio y tu tarea requiere máximo silencio

– o lo que sea

En estos casos, lo suyo es ser flexible y buscar otra tarea que sí puedas aprovechar ahora, ya sea llorar a gusto, quedar con alguien, descansar, hacer ejercicio o cualquier otra cosa que tenías planeada para otro momento. Y lo recomendable es agendar lo que estás procrastinando para ese otro momento en el que pensabas hacer lo que vas a mover a tu presente, como si fueran cromos intercambiables, porque, lamentablemente, el tiempo no se apiada de nuestras circunstancias.

Las horas que derroches resistiéndote a tu situación presente, son tiempo perdido – más vale aprovecharlas aunque sea en “no hacer nada”, que ya es mucho y recarga las pilas 🙂