3 soluciones para perfeccionistas

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

El perfeccionismo es ineficiente por definición: “Tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado” (Real Academia Española de la Lengua)

Perfeccionismo, un ladrón de tiempo disfrazado de virtud

Si hay un defecto bien visto por la sociedad, ese es el perfeccionismo. Incluso hay quienes dicen ser perfeccionistas con cierto orgullo de serlo. Sin embargo, esa búsqueda constante de la perfección produce mucha frustración e insatisfacción; además de robar mucho tiempo a quien lo sufre (¡y a su entorno!). Ya lo decía Pareto, con un 20% de tu esfuerzo puedes lograr completar una tarea al 80%; pero para alcanzar ese 20% restante que te lleve al resultado perfecto, necesitarás un 80% extra de esfuerzo. ¿Hasta qué punto compensa ser perfeccionista?


Ley de Pareto

Técnicas de productividad para perfeccionistas

Buscar la perfección deja de tener efectos positivos cuando esa búsqueda se hace indefinida. Por tanto, la solución de alguien perfeccionista no pasa por dejar de ser excelente ni cambiar su naturaleza; la solución pasa por facilitarse la vida fijándose plazos y definiendo de antemano lo que será un resultado completado Vs perfecto. ¿Cómo? Cada persona tendrá que descubrir lo que mejor le funcione. Yo voy a compartir 3 posibles soluciones populares con progresos probados en perfeccionistas:

1. Procrastinación positiva

¡Sí! Existe la procrastinación positiva, y es especialmente útil para vencer el perfeccionismo. Como decía Parkinson, una tarea te llevará todo el tiempo que tengas para ella. Por eso, déjate sólo el tiempo que quieras dedicarle para evitar que acabes alargándolo indefinidamente.

Por ejemplo, crees que una determinada tarea debería llevarte 1 hora, y conoces tu tendencia a dedicarla más tiempo del necesario; entonces, no la empieces a primera hora de la mañana pues el riesgo de alargarte y, por tanto, retrasar el resto, es mayor. Está bien guardar contingencias por si surgen imprevistos; pero que eso no sea la excusa para ponerse demasiado pronto con algo en lo que tiendes a extenderte demasiado 🙂

No te pierdas este artículo sobre la procrastinación.

2. Técnica Pomodoro, más vieja que el tebeo, pero renovada por apps que la han modernizado
solución para perfeccionistas

Consiste en fijarte 4 espacios de trabajo de 25-30 minutos cada uno (adaptables a la tarea en concreto y a tu capacidad de concentración máxima) con descansos de 5 minutos entre medias, menos el último descanso que es de uno 20 minutos. Así, el foco pasa del resultado al rendimiento, que es precisamente lo que necesita una persona perfeccionista para rebajar frustración. Como se dice una amiga mía a su propio perfeccionismo: «hecho es mejor que perfecto».

Antes de empezar, vas a poder dividir la tarea en sub-tareas de esa duración; y vas a definir el tiempo que tú consideras razonable dedicarle en función de su importancia. Así, una vez terminado el ciclo, podrás valorar desde fuera si el resultado es digno, aunque no sea perfecto, ya que le habrás dedicado el tiempo que consideraste razonable.

Las apps de hoy en día, te avisan cuando el tiempo ha pasado para que no lo alargues indefinidamente y te permiten adaptar las duraciones exactas a tus necesidades; además, te dan la opción de desactivar las alertas de aplicaciones de mensajería y similares para evitar interrupciones no urgentes.

¡OJO! Esta técnica es combinable con la anterior, pero no recomendable para momentos de mucha creatividad e inspiración, ya que las alertas pueden acabar con ellas.

3. Técnica del “¿y si no, qué pasa?”

Esta técnica es clave para la revisión de obligaciones auto-impuestas. Tod@s decimos eso de “tengo que…”, “debería…”, pero el ansia de perfección puede llevarlo al extremo.

Te animo a escucharte más. Y cada vez que digas “tengo que…” o “debería”… pregúntate qué pasará si no lo haces, o qué pasará si no lo haces exactamente cómo estás visualizándolo; y analiza honestamente quién te está poniendo ese deber u obligación y qué alternativas razonables tienes. Poco a poco, te darás cuenta de que es el perfeccionismo y no tú quien te impone la mayoría de “deberías”.

Perfeccionismo a la hora de delegar

Lo mejor que puede hacer alguien perfeccionista a la hora de delegar, es buscar esa perfección precisamente en su manera de delegar – y hacerlo con claridad, confianza y flexibilidad excelentes, a la persona más adecuada, en el momento más idóneo:

Comunicar perfectamente – con claridad cristalina – lo que quiere recibir, para qué, cuándo y cómo; incluyendo los indicadores que medirán que la tarea esté al nivel esperado (nivel digno Vs nivel perfecto)

Confiar perfectamente en que la otra persona puede hacer la tarea; lo cual será más sencillo si define exactamente qué aptitudes se requieren para realizar esa tarea de manera adecuada, y elige así a la persona más preparada para ello.

Y ser perfectamente flexible con la manera que esa persona tenga de hacer dicha tarea y su resultado; siempre y cuando el resultado cumpla con los indicadores definidos al delegarla.

Descubre estos 5 pasos para delegar con éxito.

Y es que la perfección interna, calma el ansia de perfección externa

Seguramente, no seas igual de perfeccionista en todas las áreas de tu vida. Observa aquellas en las que lo eres menos, investiga por qué, y úsate de modelo a seguir; porque nadie mejor que tú podrá enseñarte soluciones para vencer tu perfeccionismo 🙂

Gracias por compartir este artículo si te ha gustado 🙂